Comprender por qué ocurre el labio y paladar hendido ayuda a reemplazar la culpa por información. En la mayoría de los casos no existe una única causa responsable.
Una de las primeras preguntas que se hacen muchas familias después de recibir el diagnóstico es: ¿por qué ocurrió?
Esta pregunta puede venir acompañada de preocupación, tristeza e incluso sentimientos de culpa. Sin embargo, es fundamental comprender que, en la mayoría de los casos, el labio y paladar hendido no tiene una única causa y no es consecuencia de algo que la madre o el padre hayan hecho intencionalmente.
¿Cómo se forma el rostro del bebé?
El desarrollo de la cara comienza muy temprano durante el embarazo. En las primeras semanas de gestación, diferentes estructuras embrionarias crecen, se desplazan y se unen para formar el labio superior, la nariz, el maxilar y el paladar.
Cuando alguna de estas uniones no se completa, puede aparecer una fisura que afecte el labio, el alvéolo —la zona donde se desarrollan los dientes—, el paladar o varias de estas estructuras. Este proceso ocurre muchas veces antes de que la madre sepa que está embarazada.
Un origen multifactorial
En la mayoría de los casos, las fisuras labio-palatinas tienen un origen multifactorial. Esto significa que pueden intervenir diferentes factores genéticos y ambientales, sin que sea posible identificar una sola causa responsable.
Algunas fisuras aparecen de manera aislada y otras pueden estar relacionadas con síndromes o alteraciones genéticas. Por ello, cuando el equipo médico lo considera necesario, puede recomendar una valoración genética y analizar los antecedentes personales y familiares.
Tener un familiar con una fisura no significa que necesariamente volverá a presentarse. El riesgo depende del tipo de fisura, del número de familiares afectados y de otros factores que deben evaluarse individualmente.
¿Es posible prevenirla?
No todos los casos pueden prevenirse. Hablar de prevención no significa asegurar que una fisura nunca aparecerá, sino conocer y reducir algunos factores de riesgo modificables antes y durante el embarazo.
Entre las medidas generales se encuentran realizar una consulta médica antes de buscar el embarazo, revisar con el profesional los medicamentos y suplementos utilizados, tomar ácido fólico en la dosis indicada, evitar el tabaco y el alcohol, mantener bajo control enfermedades como la diabetes y asistir a los controles prenatales.
Ninguna madre debe suspender un medicamento necesario por su cuenta. Cualquier modificación debe realizarse con la orientación del profesional que conoce su historia clínica.
Una guía para comprender mejor
Para responder estas preguntas creamos “Información del origen y prevención del labio y paladar hendido. Guía para familias”, el folleto número 2 de la colección Red de Apoyo Cleft.
La publicación explica el desarrollo del rostro durante el embarazo, la formación del labio y el paladar, los posibles factores genéticos y ambientales, la herencia, el riesgo de recurrencia, las medidas recomendadas antes del embarazo, el ácido fólico, la vitamina B12 y el diagnóstico prenatal.
Su objetivo no es generar preocupación ni buscar culpables. Queremos ofrecer información comprensible y basada en evidencia para que las familias puedan conversar con sus profesionales y tomar decisiones informadas.
Comprender también es una forma de acompañar
Conocer el origen del labio y paladar hendido ayuda a reemplazar la culpa por comprensión. Cada familia tiene una historia diferente y necesita una orientación adaptada a sus circunstancias.
Aviso importante: este contenido tiene una finalidad educativa. No sustituye la consulta médica, el asesoramiento genético ni la atención prenatal individualizada.
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